La obra de este religioso del Siglo XIV puede parecer algo trivial si se la compara con la de los grandes astrónomos que llegarían un par de siglos después. Pero, justamente, su importancia reside en que fue un precursor para su época, la cual todavía estaba teñida del oscurantismo medieval. Oresme representa, junto a otros, los primeros rayos de luz de saber que empezaban a iluminar el mundo de otra manera. Él aceptó el valor de la ciencia natural y de la teología racional, lo que le permitió abordar con profundidad los problemas científicos, cuyo planteo exige que se admita la existencia de un orden natural objetivo y la capacidad humana para conocerlo.
Nicolás de Oresme nació en un territorio que pertenecía a Alemania y en la actualidad es francés. Estudió artes en París, donde tuvo como profesor a Jean Buridan, uno de los grandes defensores de la teoría del ímpetus, la cual estaba desplazando lentamente la idea aristotélica acerca del movimiento. Fue él quien interesó al joven Nicolás por la filosofía natural que se ocupaba fundamentalmente de lo que hoy llamaríamos física.
En 1355 se recibió en teología en el Colegio de Navarra de la Universidad de París, donde comenzó a trabajar. Allí trabó amistad con el delfín Carlos quien a partir de 1632 se transformó en el rey Carlos V, el sabio de Francia (reinó entre 1364-1380); este rey era afecto a los intelectuales y lo apoyó constantemente durante su reinado. En ese mismo año Oresme abandonó la Universidad de París para transformarse en el Deán de la Catedral de Rouen y luego también la de Sainte-Chapelle de París. Luego se transformó en consejero real.
El resto de su vida lo pasó entre tareas administrativas, traduciendo al francés algunas obras - como la Ética de Aristóteles -, su nuevo trabajo como Obispo de Lisieux y sus propias investigaciones que en general iban en contra de la doctrina aristotélica. También desarrolló una geometría en la que encontró una relación entre "tablas de valores" y los dibujos geométricos en sí: era un anticipo de los ejes que llegarían con Descartes tres siglos más tarde. Es probable que este filósofo francés haya leído algunas de las muchas reimpresiones de la obra de Oresme llamada De configurationibus qualitatum et motuum.
En su Livre du ciel et du monde de 1377 Oresme llegó más lejos y se atrevió a discutir la estacionalidad de la Tierra y propuso que esta rotaba... aunque finalmente rechazó la hipótesis, por lo que el privilegio sigue siendo de Copérnico. Otro de sus intereses fue el estudio de la luz, su reflejo y su velocidad.
Comentarios recientes
hace 2 semanas 3 días
hace 4 semanas 1 día
hace 8 semanas 2 días
hace 8 semanas 2 días
hace 9 semanas 4 horas
hace 11 semanas 1 día
hace 24 semanas 3 días
hace 44 semanas 1 día
hace 44 semanas 1 día
hace 44 semanas 1 día